El nombre “Caminar Latino” se refiere al objetivo y propósito primordial de la entidad, que consiste en acompañar a las familias en su travesía hacia la no violencia y ofrecerles oportunidades para efectuar cambios en cada uno de sus miembros, en toda la familia y en sus comunidades.
La misión de Caminar Latino es crear oportunidades para que las familias latinas afectadas por la violencia transformen su vida y sus comunidades.
Caminar Latino cumple su misión mediante un enfoque dual:

  • Mediante sus programas de iniciativas para las familias, ofrece oportunidades para que estas transformen sus vidas, ampliando su capacidad para identificar los comportamientos abusivos, dialogar con otras personas que han tenido experiencias semejantes y adoptar medidas para transformar sus vidas.
  • Mediante los programas de iniciativas comunitarias, Caminar Latino ofrece oportunidades para que los miembros de las familias reconozcan sus propias fortalezas y las aprovechen para poner fin al ciclo de violencia y transformar a la comunidad.
Difiere, posiblemente, en tres aspectos importantes:

  • Ofrecemos un programa integral que abarca a toda la familia.
  • Nos vemos a nosotros mismos, no como proveedores de servicios sino como agentes del cambio social.
  • Hacemos hincapié en el papel de la comunidad, y no en el de los profesionales, para hacer frente a este grave problema social.
Además de los tres aspectos ya señalados en que Caminar Latino difiere de otras organizaciones latinas que se ocupan de la violencia doméstica, difiere de los programas habituales en que el programa se formuló y continúa evolucionando en su totalidad en un marco cultural latino. Esto permite que Caminar Latino aplique en sus intervenciones muchos de los “códigos culturales” que pueden haber influido de manera importante en el origen de la violencia doméstica y que son, por tanto, elementos fundamentales en su erradicación.
En comparación con otras supervivientes de la violencia doméstica, se ha encontrado que las latinas tienden a subutilizar los servicios ofrecidos, y uno de los principales motivos citados como explicación es la falta de servicios apropiados desde un punto de vista cultural y lingüístico (Casa de Esperanza, 2010). Lamentablemente, esa dificultad se observa de manera particular en Atlanta. Dada la importancia de los valores y tradiciones culturales en relación con la violencia doméstica, se ha encontrado que los programas que tienen una orientación cultural específica resultan más eficaces para hacer frente a esa violencia; sin embargo, en Atlanta esos programas solo pueden obtenerse a través de Caminar Latino.

Por otra parte, los servicios tradicionales relativos a la violencia doméstica se han creado para mujeres blancas que son ciudadanas de los Estados Unidos. Por ello, esos servicios alientan decididamente a las mujeres a alejarse de sus parejas de manera permanente, y ese se ha considerado el objetivo primordial de las intervenciones. Por desgracia, en ese enfoque convencional no se tienen en cuenta impedimentos tales como el estado de documentación de las interesadas, el idioma, o los valores y creencias culturales, pese a que esos factores pueden cumplir un papel de suma importancia en la decisión de la sobreviviente de permanecer con su pareja o alejarse.

A partir de esos factores, la finalidad fundamental de Caminar Latino es ofrecer servicios de intervención y prevención con una orientación cultural específica a las familias latinas afectadas por la violencia doméstica, en los que se tienen en cuenta las dificultades y las realidades específicas de esa comunidad. Además de ofrecer todos los servicios en español, hemos encontrado que el hecho de que todos los miembros del personal sean también latinos y latinas que pueden relacionarse con los valores y creencias de la cultura permite que los participantes se comuniquen mejor con el personal y confíen más fácilmente en él. Por ello, Caminar Latino no valora solamente la educación y la capacitación de las personas, sino también su capacidad de relacionarse con la comunidad a la que presta servicios. Por último, el hecho de poder ofrecer servicios a todos los miembros de la familia en el mismo lugar y a la misma hora permite que las familias reciban al mismo tiempo los servicios de intervención y prevención que necesitan, lo que aumenta considerablemente las posibilidades de que sean exitosos. Ello también hace posible que Caminar Latino adquiera una comprensión más integral de lo que experimentan las familias, al trabajar con cada uno de sus miembros.

Aunque este método resulte poco habitual según las normas generales, nuestra experiencia nos ha convencido de que ese enfoque integral es un medio respetuoso, efectivo y culturalmente competente de hacer frente a la violencia doméstica en las familias de inmigrantes latinos, en vista de la importancia que tiene la familia y la comunidad para esa población.

Servicios con una orientación cultural específica:

  • Grupos de apoyo y reflexión para las latinas sobrevivientes de la violencia
  • Un Programa de Intervención contra la Violencia en la Familia certificado por el Estado de Georgia, que comprende 24 sesiones y está dirigido a los agresores (comprende un componente de educación sobre el uso indebido de sustancias adictivas)
  • Cinco grupos para jóvenes que han presenciado actos de violencia (0 a 3 años, 4 a 7 años, 8 a 11 años, 12 a 16 años y mayores de 17 años)
  • Intervención en situaciones de crisis
  • Servicios de información y remisión
  • Cursos de capacitación de madres y padres
  • Programas de formación de líderes
  • Capacitación y asistencia técnica
  • Intervenciones para participantes LGBTI

Oportunidades de capacitación recíproca:

  • Sobre la violencia doméstica
  • Sobre competencias culturales
  • El objetivo primordial de los grupos semanales es proporcionar, como ya se ha mencionado, espacios seguros para que todos los miembros de las familias latinas consideren su experiencia de la violencia como perpetradores, supervivientes o testigos y adquieran una mejor comprensión de sus opciones y posibilidades.
  • Para muchos sobrevivientes, las reuniones semanales de los grupos se convierten en un momento indispensable de pausa frente al aislamiento, el temor y la soledad, y un lugar donde pueden compartir experiencias que suelen ser demasiado difíciles para hablar de ellas, a la vez que adquieren conocimiento de los recursos, servicios y opciones posibles.
  • Para los jóvenes, es un lugar de estabilidad y seguridad en la que pueden compartir sus experiencias (si así lo desean) con otros jóvenes que han tenido experiencias semejantes, bajo la supervisión y tutoría de personas que se interesan genuinamente por su bienestar. También es un lugar en que pueden ser niños, sin la carga de sentirse responsables por la violencia que existe en el hogar.
  • Para los hombres latinos que han ejercido violencia contra sus familias, la asistencia a los grupos (casi siempre) responde inicialmente a un mandato judicial, pero, si realmente desean cambiar su comportamiento, llega a ser un lugar en que pueden aprender mucho acerca de su violencia, explorar sus orígenes y encontrar soluciones viables para ponerle fin.
  • Al mismo tiempo, los grupos semanales sirven como medio propicio para la capacitación de los estudiantes y voluntarios de la comunidad que desean entender más a fondo este grave problema social. Para algunos de ellos, es una oportunidad de entrar en contacto directo con las limitaciones de nuestras profesiones y nuestra sociedad, y de descubrir el terreno común que compartimos con personas muy distintas de nosotros mismos.
¡NUNCA! Caminar Latino considera que las sobrevivientes son las verdaderas expertas en lo que tiene que ver con su propia vida. Cuando acuden a nosotros ya han logrado mantenerse vivas ellas mismas y proteger también a sus hijos, de modo que no queremos hacer nada que ponga en peligro el tenue equilibrio que a menudo existe en las relaciones de violencia. Estamos plenamente conscientes de que las estadísticas demuestran que más del 70 por ciento de las mujeres que pierden la vida o resultan gravemente heridas ya han intentado dejar a sus agresores o están intentando hacerlo. Por ello, alentar a alguien a dejar a su pareja puede aumentar el riesgo de manera exponencial. Los estudios han demostrado que las mujeres son quienes mejor saben predecir cuándo ocurrirán nuevos brotes de violencia y nosotros pensamos que les corresponde a ellas tomar sus propias decisiones. Dejar la relación es una de las diversas opciones que se consideran en las reuniones de los grupos, pero la función de Caminar Latino consiste más bien en apoyar a cada mujer en la ruta que haya elegido, aunque no estemos de acuerdo necesariamente con su decisión.
Esta era una pregunta que se le dirigía a Caminar Latino en sus primeros tiempos. El concepto de trabajar “fuera del marco establecido”, atendiendo al pedido de las mujeres de que se prestaran servicios no solamente a ellas y a sus hijos sino también a sus parejas, fue recibido con gran inquietud y reticencia por profesionales y organismos, a quienes preocupaba que al existir servicios para los hombres se pusiera en peligro a las mujeres y a los niños. Aunque esa era una inquietud enteramente válida, que seguimos teniendo muy presente, Caminar Latino ha adoptado precauciones de seguridad interna para reducir el riesgo a las mujeres y los niños. Como ya se señaló, el carácter integral de Caminar Latino, en que se invita a asistir a toda la familia, no es solo culturalmente apropiado y efectivo, sino que también responde a la realidad de las mujeres que aún viven con su pareja y quieren que esa relación continúe. Es interesante observar que Caminar Latino es reconocido ahora en todo el país como un programa innovador que se ocupa de la violencia doméstica en muchas comunidades.
Reflexionando sobre lo que se conoce acerca de la violencia doméstica, la mayoría de los hombres latinos no parecen ser muy distintos de todos los demás hombres. Son, en su mayoría, proveedores económicos responsables que se sienten muy orgullosos del trabajo que hacen, cualquiera que sea. Sus familias son de importancia central en su vida, tienden a ser buenos hijos y buenos miembros de familia, harían lo que fuera necesario por sus hijos, y han ejercido violencia contra sus parejas. Una característica fundamental de estos hombres es que no eran conscientes del tremendo impacto que sus actos de violencia tenían en sus familias, y Caminar Latino les ha ofrecido por primera vez un lugar que les permite aprender acerca de la violencia y esforzarse por superarla. Los hombres por lo general llegan muy molestos por tener que asistir al programa y en la entrevista inicial intentan culpar a sus parejas por encontrarse allí. Pero con el tiempo, a medida que oyen, unos a otros, los relatos de sus actos de violencia y comienzan a responsabilizarse de ellos, se muestran mucho más dispuestos a aprovechar el programa para adquirir los conocimientos y destrezas necesarios para crear un ambiente más libre de violencia para sus familias. No creemos que exista un “prototipo” del agresor. La violencia la aprendieron esos hombres al crecer en un mundo violento (muchos de ellos vienen de hogares en que había violencia) y ellos recurren a la violencia para resolver conflictos familiares o desafíos a lo que ellos consideran que son sus derechos como hombres.
Cuando un tribunal, un servicio de protección de la infancia u otra autoridad remite a los participantes, normalmente los remite a uno u otro de esos programas. Caminar Latino ofrece un programa de intervención contra la violencia familiar para mujeres y hombres que han utilizado la violencia.

La diferencia primordial entre los dos tipos de programas reside en la persona a la que se dirige la violencia. Normalmente deben ser remitidos a programas de gestión de la ira aquellos individuos que no son capaces de manejar su furia en diferentes situaciones de la vida (por ejemplo, contra sus superiores en el trabajo, con su familia en el hogar, en episodios de conflicto en carreteras, etc.)

Deben ser remitidos a programas de intervención contra la violencia familiar los individuos que optan por ser violentos y abusivos con quienes les son próximos, generalmente en privado. Se trata de una relación de disparidad de poder, en la que el agresor es más fuerte que el agredido y la violencia se manifiesta de diversas formas (física, verbal, emocional, sexual, etc.).

Caminar Latino nunca ofrece terapia conjunta a las parejas, ya que ello podría aumentar el peligro a las mujeres y los niños.
Salvo en circunstancias muy excepcionales, Caminar Latino no proporciona asesoría individual a las mujeres. Ofrece grupos de apoyo y reflexión a cualquier mujer de habla hispana que haya sido o sea víctima de violencia doméstica, independientemente de si vive o no con su pareja, de si asiste al programa semanal con su pareja o sola (o con sus hijos), o de si ha estado en el programa durante una relación anterior en que hubiera violencia. La atención se centra en las necesidades de cada mujer sobreviviente y de sus hijos, y por ello el programa se ha estructurado de modo que pueda atender a las muy diversas circunstancias de las familias con las que trabaja. Hemos visto que, en muchos casos, las familias en que tanto el padre como la madre y sus hijos asisten a Caminar Latino al parecer se benefician de una manera más sustancial y constante, pero no rechazaríamos nunca a alguien (hombre o mujer) porque su pareja no esté dispuesta a participar.
Les decimos a los hombres, y es nuestra firme convicción, que quienes quieren cambiar su comportamiento violento pueden beneficiarse del programa, en tanto que aquellos que no están interesados en modificar su conducta sólo pasarán el tiempo con nosotros, sin derivar del programa los beneficios que están disponibles para todos. La inmensa mayoría de los hombres indudablemente dejan de utilizar la violencia física con sus parejas a medida que avanzan en el programa. Sin embargo, el maltrato verbal y psicológico es mucho más difícil de modificar y continúa estando presente, en diferentes grados. El comportamiento impositivo y el abuso verbal son hábitos arraigados en la mayoría de los hombres y es casi imposible erradicarlos en los seis meses que permanecen los hombres en el programa. Muchas de las mujeres y también los niños indican que las cosas definitivamente han mejorado, aunque puede continuar todavía el abuso no físico.
A partir de los resultados de los cuestionarios, un 95% de los participantes indican de manera constante que han adquirido un mayor conocimiento de la violencia doméstica y mayor acceso a diversos servicios, y que ha aumentado el nivel percibido de seguridad y bienestar. Además, el 90 % de las familias en las que el hombre adulto participa también en el programa indican un cese de la violencia física a las dos semanas de haber ingresado al programa y aproximadamente el 75% de los participantes masculinos concluyen el programa de 24 semanas (a nivel nacional, la tasa de terminación de los programas de intervención contra la violencia familiar oscila entre 35 y 75%).

Además de obtener resultados cuantitativos favorables, Caminar Latino también ha podido apreciar las ventajas del enfoque adoptado en su programa a través de los participantes. Algunos de los hombres adultos que participan continúan asistiendo o apoyando a Caminar Latino aún después de haber concluido el período obligatorio, pues consideran que el programa es beneficioso para su familia y no una forma de castigo para ellos. Además, hemos visto también que algunos adultos que llegaron inicialmente al programa como participantes, comprendieron el valor de sus experiencias y conocimientos y se han convertido en defensores de las mujeres o facilitadores de los grupos de hombres en Caminar Latino. Por ejemplo, de los ocho miembros actuales del personal de Caminar Latino, cuatro fueron anteriormente participantes en el programa. También hemos visto cómo los jóvenes participantes, en doce conferencias y sesiones de capacitación a nivel local, estatal y nacional, han compartido sus propias experiencias como testigos de la violencia para ofrecer sugerencias y recomendaciones a los proveedores de servicios sociales, los jueces y los agentes del orden público sobre la mejor forma de responder a la violencia doméstica.

Caminar Latino presta servicios independientemente de la orientación sexual o la identidad de género de las personas. Todos y todas han sido siempre bienvenidos a Caminar Latino, aunque en 2013 solicitamos capacitación específica de otras organizaciones locales y nacionales para atender mejor a las necesidades de la comunidad LGBTI. Comprendemos las diferencias culturales de esa comunidad y continuamos buscando capacitación adicional para entender mejor a quienes se encuentran en la situación de ser a la vez LGBTI, latinos e inmigrantes.
Como ya se mencionó, una parte de la misión de Caminar Latino es ayudar a la transformación de las comunidades. Por ello, vemos que nuestra función consiste en aumentar la capacidad de la comunidad para hacer frente al problema de la violencia. Además, dado el volumen y la presencia creciente de las comunidades latinas en los Estados Unidos, estamos convencidos de que el enfoque que utilizamos puede aplicarse en otras zonas del país. Aunque el traslado directo de un programa de una comunidad a otra puede ser arriesgado, pensamos que con algunas adaptaciones sencillas, como la colaboración auténtica con las comunidades, pueden ser utilizadas por las organizaciones latinas que desean trabajar en este campo. Caminar Latino ha servido y sigue sirviendo como consultor en cuestiones de capacitación y asistencia técnica a organizaciones que están interesadas en aplicar este enfoque en sus propias comunidades y que pueden beneficiarse de la experiencia de nuestra entidad. Si bien en algunos estados como California, Texas y Nuevo México existen servicios para la comunidad latina, en otras zonas de los Estados Unidos los recursos destinados a esa población son pocos o inexistentes, aunque el volumen e influencia de los latinos están aumentando rápidamente. El éxito obtenido como resultado de las innovaciones de Caminar Latino indica que pueden establecerse programas semejantes con buen resultado en esas comunidades.